PALABRAS CON ISABEL ZULETA

Compartimos un intercambio de palabras con Isabel Zuleta, perteneciente al Movimiento Ríos Vivos Antioquia y a la Asociación de Mujeres Defensoras del Agua y la Vida (AMARU), con el objetivo fundamental de contribuir a la visbilización de las preocupaciones y propuestas de las comunidades cañoneras, de organizaciones sociales, pesqueras y barequeras del occidente, norte y bajo Cauca, a propósito del desastre ambiental, económico, cultural, político y social producido por el mega proyecto Hidroituango.

Vale la pena mencionar que el Movimiento Ríos Vivos Antioquia desde hace más de 10 años se ha convertido en un espacio de encuentro y resistencia, para algunas de las comunidades y organizaciones sociales que habitan en el cañón del río Cauca. La soberbia de Empresas Públicas de Medellín (EPM), la inoperancia del Estado, la indiferencia miope de las poblaciones urbanas y el cubrimiento cómplice de algunos medios de comunicación nacionales ocultan una crisis humana y ambiental sin precedentes.

En el caso de Hidroituango se han ignorado todas las advertencias que organizaciones sociales y comunidades campesinas, pesqueras y barequeras han venido denunciando desde que el proyecto inició su planeación. El Movimiento Ríos Vivos Antioquia desde siempre se ha opuesto al megaproyecto, y su proceso social de denuncia, organización y lucha popular contra los impactos ambientales, sociales, económicos y culturales, ha tenido un costo humano demasiado alto: el Movimiento ha documentado 152 ataques en contra de sus integrantes; cuatro personas han sido asesinadas junto con dos de sus familiares por presuntamente oponerse al proyecto y liderar procesos sociales y de defensa ambiental; dos han sufrido intentos de asesinato, y hay al menos 63 casos de amenazas y persecución por parte de grupos paramilitares. Como si no fuera poco, se han hecho dos ataques con explosivos, se sabe de dos casos de tortura y un intento de desaparición forzada. Un cierre macabro: se registran al menos 17 casos de difamación a miembros del Movimiento Ríos Vivos Antioquia y 10 casos de discriminación a personas relacionadas con sus actividades colectivas y comunitarias en defensa de la vida y los recursos naturales de la región.

Don Jumento:

Podrías, por favor, contarnos qué es lo que está sucediendo en este preciso momento para tener una perspectiva contada por ustedes, y evitar así las confusiones que generan los monopolios de la información.

Isabel Zuleta:

La situación aquí está muy difícil, realmente no hay información, hay mucha angustia con los temblores de tierra; la gente tiene mucha preocupación por lo que pueda estar pasando con la montaña, vemos cómo la montaña se sigue cayendo y no entendemos la información. Todo es muy confuso con lo que ha venido ocurriendo, porque por los medios de comunicación nos enteramos de que evacuan a los obreros, pero no dan orden de evacuación a las comunidades. Los alcaldes y EPM dan todo el tiempo partes de tranquilidad, pero al mismo tiempo justifican sus acciones con la preocupación de que estamos en emergencia. Eso sucedió, por ejemplo, con el cierre de la compuerta. El río está casi que completamente seco, hay mucha mortandad de peces, mucha preocupación porque la gente no tiene esa fuente de alimentos que tenía antes y porque no tiene esa fuente de ingresos de la pesca.

DJ:

Es decir, ¿a las comunidades no les están informando sobre la situación y, según parece, siguen ocultando los riegos que corren las comunidades?

IZ:

La situación es de angustia permanente, de falta de información, de preocupación por lo que está pasando después del cierre de compuertas tanto con la fauna, pero también con el mismo embalse, no entendemos porque está saliendo tan poquita agua y subiendo tan poco el embalse, nos preocupa que se esté yendo por la montaña y que eso cause más problemas en la montaña y que nadie nos esté explicando realmente que es lo que sucede.

DJ:

¿Cuáles son los riegos que en este momento corren las comunidades del río Cauca?

IZ:

Los riesgos que en este momento estamos sufriendo las comunidades son varios; primero por la calidad del agua del embalse nadie nos da respuesta porque está verde, porque se ve con tan poco oxígeno, tan descompuesta, eso está emitiendo unos gases, hay malos olores. Entonces las comunidades aguas arriba observan unos cambios muy grandes en el río, tampoco sabemos de las repercusiones de la filtración del muro… y de las filtraciones en las montañas. No entendemos porque después del cierre de la compuerta ha subido tan poco el embalse si se cerró la mitad del paso del río y ellos (EPM) esperaban un aumento del nivel del embalse tan alto, pero abajo no hay agua. Entonces no sabemos que está pasando, ni para donde se está yendo el agua.

El otro riesgo es el desprendimiento de la montaña y su posible desplome, es un riesgo muy grande porque hay una cadena montañosa; ese desprendimiento podría desestabilizar las otras montañas también, además de ocasionar un daño irreversible en el mismo embalse que pondría en peligro la vida y la integridad física de las comunidades aguas abajo y aguas arriba. En este mismo momento estamos viviendo el riesgo de desabastecimiento de alimentos y de fuentes de proteína por la mortandad de peces que generó el proyecto. El acceso a alimento —no solo de manera directa si no a través de la venta del pescado— está afectando muchísimo a las familias, además la mortandad de peces, de alevines de las ciénagas y la sequía del río han ocasionado desabastecimiento de agua de las comunidades aguas abajo.

DJ:

¿Cuáles son las recomendaciones y solicitudes que las comunidades del río Cauca vienen haciendo? ¿Y por qué no han sido tenidas en cuenta ni por EPM ni por el Gobierno Nacional?

IZ:

Para nosotros las solicitudes han sido siempre las mismas, el desmantelamiento controlado, que se desembalse de manera controlada para que se pueda manejar la amenaza que es el proyecto hidroeléctrico, que no se desvíe la atención, que se nos dé información clara sobre lo que está sucediendo, información sobre las consecuencias de los temblores de tierra sobre la montaña y sobre toda la estructura de Hidroituango porque no tenemos información real. Exigimos que se realicen todas las obras necesarias para desembalsar, no para avanzar en el proyecto.

DJ:

Sabemos que ayer las comunidades de los municipios de Toledo y Briseño escucharon unas explosiones. ¿Las comunidades fueron informadas sobre algún tipo de procedimiento o ensayo por parte de EPM?

IZ:

A nosotros nos parece aterrador que estén haciendo ensayos con explosivos en una situación tan crítica y que ni siquiera informen previamente a las comunidades; no sabíamos nada. Nosotros tuvimos mucho temor el día de ayer porque supusimos que se trataba de una situación de seguridad. Una vez más, EPM nos engaña y oculta información. Desde que preguntamos, contestaron que no, que no había ningún tipo de explosivos queriendo tapar la situación.

DJ:

Es decir, ¿Qué cuando ustedes preguntaron por el origen de las explosiones, EPM en un primer momento negó cualquier participación en los hechos?

IZ:

Para nosotros como comunidades realmente es aterrador que jueguen con la tranquilidad de esta manera. Hubo muchísima preocupación cuando EPM respondió que no se trataba de ellos,  y cuando le mintió a la Procuraduría. Al no saber de qué se trataban esas explosiones y ante la negación de EPM, tuvimos muchísimo miedo de que se tratara de una situación de seguridad. Consideramos que lo mínimo es que la empresa debe informar previamente a todas las comunidades sobre este tipo de ensayos, porque todavía se han escuchado bombardeos, se han escuchado situaciones de seguridad complejas desde el año pasado: enfrentamientos con las disidencias de las FARC, con el Clan del Golfo, con las AGC, con los Pachelis, con los Mesa, con todos los actores armados ilegales que están en la zona. No es justo, entonces, que además de la angustia que estamos viviendo por lo que está sucediendo con el río, por la sequía, por la mortandad de peces, por la crisis de la obra, ahora se sume la incertidumbre de las detonaciones con explosivos. ¿Ensayos de qué? No entendemos realmente porque a estas alturas de la obra están haciendo pruebas con explosivos.

DJ:

En rueda de prensa, EMP en la voz de su gerente Jorge Londoño de la Cuesta, insiste en la viabilidad del proyecto desconociendo todos los riegos que aún siguen vigentes para las comunidades, la flora y la fauna. Según sus declaraciones, el embalse tiene que alcanzar un nivel que le permitirá al vertedero volver a entrar en operación y, en ese sentido, continuar con el mega proyecto. ¿Siguen ignorado todas las advertencias que organizaciones sociales y comunidades campesinas, pesqueras y barequeras han venido denunciando desde que el proyecto inició su planeación?

IZ:

En relación a la rueda de prensa del día de ayer, para nosotros es claro que fue un anuncio de que van a matar el río, de que no van a esperar a que el nivel del agua llegue al vertedero. Nos preocupa que por las cámaras de El Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá (SIATA) observemos cómo hay una grieta al interior del vertedero por donde está saliendo agua; tampoco hay respuestas de esa situación. Es alarmante la disminución tan abrupta y el escaso caudal que hay aguas abajo y todos los impactos que eso está generando sobre las ciénagas, sobre las riberas del río, sobre los peces, sobre la vida acuática y sobre toda la población que depende de la pesca como fuente de alimento y de sustento.

Nos preocupa el hecho de que realmente lo que estén anunciando es acabar de matar el río con toda esta situación que se está dando y que lo justifiquen con una emergencia que tampoco vemos cómo probable, porque en la anterior nos dijeron ” era una emergencia pero nada está en riesgo, no están en riesgo y no tienen que ser evacuados” entonces no entendemos realmente de que se trata todo esto y vemos todo como una justificación para que avancen en sus obras.

DJ:

Sabemos que en la región del cañón del río Cauca no solo ha habido desplazamientos forzados por razones del conflicto armado, sino también por intereses económicos y políticos, amparados por Empresas Públicas de Medellín (EPM) y por todos sus aliados nacionales e internacionales. ¿Cuál ha sido esa relación del conflicto con el desarrollo del mega proyecto?

IZ:

En definitiva, la confrontación armada causa desplazamientos masivos y eso beneficia directamente al megaproyecto, pues hay menos personas que estamos denunciando, menos personas que estamos reclamando, menos personas que estamos señalando el ecocidio que está realizando EPM. El desplazamiento es funcional no solo para limitar la capacidad de movilización de denuncia y de protesta, sino, además, porque hay menos personas en términos concretos que indemnizar, que reparar y compensar. Entonces, para ellos es beneficioso no solo en términos políticos sino económicos, y además en términos militares porque hay que recordar que Hidroituango hace parte de una estrategia de control territorial, que tiene múltiples bases militares y convenios multimillonarios con la policía y el Ejército. EPM es una estrategia de dominio territorial que responde a intereses políticos, económicos y militares, y se ha involucrado en el control de la vida cotidiana de todas las comunidades que vivimos ahí desde tiempos ancestrales. Entonces el desplazamiento es muy funcional a todo lo que tiene que ver con un megaproyecto con intereses económicos y de control territorial en la zona.