Pronunciamiento Público

Programa de Investigación Guaviare, Ciencia y Paz

Fotografía: cortesía 

La Asociación de trabajadores campesinos de la Región del Río Guaviare (ASOTRACAGUA) y el Programa de Investigación Guaviare, Ciencia y Paz rechazan los hechos ocurridos el día 03 de Octubre de 2017, en la vereda de Puerto Nuevo, corregimiento del Capricho del Municipio de San José del Guaviare.

De acuerdo con la información compartida públicamente por la Mesa Departamental Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo Guaviare y Sur del Meta (MIA) y la Asociación de Campesinos, trabajadores y productores de la Región del Río del Guayabero (ASCATRAGUA), en las horas de la tarde del 03 de octubre, Jimmy Humberto Medina Trujillo de 32 años, líder social y campesino, vicepresidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Puerto Nuevo, fue detenido y, posteriormente, asesinado por un número indeterminado de hombres.

Es inaceptable que en un contexto complejo de implementación de los Acuerdos de Paz, estos lamentables hechos sucedan en medio de todos los esfuerzos que campesinos, campesinas, comunidades indígenas y afrodescendientes están haciendo para que se cumpla lo acordado, en una región priorizada para la implementación. La región del Guaviare, según lo acordado en La Habana, debe ser priorizada para que inicie un proceso de transformación estructural. Se prioriza por sus niveles de pobreza, en relación con la pobreza extrema y las necesidades insatisfechas; el grado alto de afectación del conflicto armado; la debilidad institucional administrativa y la poca capacidad de gestión; la presencia de cultivos de uso ilícito y de otras economías ilegítimas, como la minería ilegal.

Sin embargo, la situación actual no es la más favorable para las comunidades que, voluntariamente, han decidido acoger y cumplir lo acordado. En varias regiones del Guaviare y Sur del Meta, algunas comunidades han sido azotadas una vez más por las erradicaciones forzadas, a pesar de estar inscritas en el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS). Estas comunidades tienen la voluntad y necesidad de encontrar una vocación rural distinta mientras les permita el sustento de una vida digna, legal y económicamente sostenible.

Jimmy Humberto Medina Trujillo, como otras tantas lideresas y líderes comunitarios, estaba comprometido con la transformación estructural de su región. De él, las comunidades amigas resaltan su liderazgo honesto, su compromiso social y su capacidad de trabajo para el bien colectivo.  Esa tarde desafortunada Jimmy Humberto estaba a cargo de coordinar labores comunitarias para el mejoramiento de la vía Puerto Nuevo — Cachicamo.

De acuerdo con el Comunicado Público, “sobre las 12:30 del mediodía se desplazaba hacia el centro poblado de Puerto Nuevo, cuando fue intersectado por un número indeterminado de individuos que lo detuvieron. Sobre la 1:00 p.m. a 200 metros de la vía fue hallado su cuerpo sin vida, con 8 impactos de arma de fuego y con señales de maltrato físico y tortura”.

Este tipo de hechos violentos, además de amedrentar a las gentes que sí quieren participar y trabajar de la transformación regional, afectan el trabajo comunitario que vienen desarrollando lideresas y líderes con sus comunidades para que una región como el Guaviare, por fin, sea escuchada. El Acuerdo permite que, por primera vez, estas comunidades históricamente marginadas de la toma de decisiones sobre el ordenamiento territorial de sus vidas, puedan participar en la planeación y ejecución de sus Planes de Desarrollo.

El enfoque territorial, pactado en La Habana, debe promover no solo la participación de las comunidades que viven en las regiones, sino sobre todo debe disponer de un instrumento para que las gentes campesinas, afrodescendientes e indígenas, junto con la institucionalidad local y las autoridades públicas, acuerden, propongan y socialicen planes de acción concretos para atender sus problemáticas sociales, ambientales y económicas, de acuerdo con sus necesidades, preocupaciones y propuestas.

De modo que no se trata solo del acto denigrante de asesinar a los líderes y lideresas, sino de criminalizar las expresiones sociales como la protesta y las labores transformadoras y restaurativas de las organizaciones sociales, con el propósito de desvincularlas —una vez más— de la toma de decisiones. El asesinato vil de Jimmy Humberto Medina Trujillo sigue evidenciando el aumento de las cifras de asesinatos de líderes y lideresas y deja entrever la complicidad de sectores de la Fuerza Pública, gobiernos locales y actores económicos y políticos. No es un secreto, entonces, que la incapacidad y falta de voluntad ética de las autoridades para accionar una respuesta seria y responsable con las gentes y territorios afectados, contribuye a la prolongación histórica de la violencia y al establecimiento perpetuo de la impunidad.