ETCR Marco Aurelio Buendía en crisis humanitaria

Programa de investigación, Guaviare, Ciencia y Paz

Fotografía: Cortesía ETCR Marco Aurelio Buendía

En junio de 2017, según el informe del Comité Nacional de acompañamiento de la Sociedad Civil al Mecanismo Tripartito de Monitoreo y Verificación (MM&V) del cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, en la entonces Zona Veredal de Transición y Normalización Marco Aurelio Buendía — Charras, Guaviare, había aproximadamente unos 400 excombatientes acogidos al proceso de paz, firmado entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional, en noviembre del 2016.

Hoy 27 de noviembre de 2017 quedan menos de la mitad de personas en el espacio. Según las observaciones investigativas adelantadas por el Programa de Investigación Guaviare, Ciencia y Paz hay cuatro factores que determinan este fenómeno de desplazamiento, todos ellos relacionados con la desconfianza e incumplimiento por parte del Gobierno Nacional:

1. El proceso de reincorporación no se ha dado de manera colectiva. Para este caso, se acordó una reincorporación rural, colectiva y coordinada de manera conjunta con las FARC, y no individual ni urbana. Los enfoques contrarios de cómo asumir este proceso de reincorporación generan lentitud en la toma de decisiones. La reincorporación, según el acuerdo de La Habana, además de respetar su carácter colectivo debe generar las condiciones apropiadas y dignas para que el tejido social de las FARC se acople, se acomode y participe del de las comunidades.

2. No hay garantías jurídicas ni de seguridad física para quienes decidieron acogerse y cumplir lo pactado. Aún hay manotadas de excombatientes que no han sido cobijados por la amnistía, a pesar de estar firmes en el proceso. En el ETCR Marco Aurelio Buendía hay personas que ni siquiera tienen cédula, pese a haber sido censadas en las dos identificaciones plenas que se han hecho. Por tal motivo, la certificación de dejación de armas está embolatada y la cuenta bancaria ni siquiera existe porque siguen vigentes las órdenes de captura.

3. Las iniciativas de los proyectos productivos están aún crudas porque no hay un asesoramiento de alto impacto que pueda convertir y gestionar esas ideas en una opción económica viable y sostenible con el ambiente. No hay ni tierra para que la gente trabaje y todavía no hay una articulación institucional que permita la gestión productiva de estas iniciativas. En el caso particular del ETCR Marco Aurelio Buendía, la poca tierra disponible debe someterse a un tratamiento de recomposición orgánica que demora el inicio de los proyectos productivos.

4. La presencia del reducto del Frente Primero Armando Ríos, que no decidió acogerse al proceso de paz se ha convertido, desafortunadamente, en una opción de vida para algunas de las personas que, en principio, vieron en la negociación una alternativa lejos de las armas. Sin embargo, ante el incumplimiento sistemático por parte del Gobierno en algunos puntos cruciales del proceso de reincorporación y certificación en la dejación de las armas, algunos han sido llamados una vez más por la vida clandestina del monte. Por eso contribuir desde el Estado y los sectores de la sociedad en general a que excombatientes accedan a un proyecto de vida digno que les provea una sostenibilidad individual y proyección colectiva, no solo evita que se recicle la violencia como históricamente ha sucedido, sino en suma, procura a que de manera individual asuman las responsabilidades correspondientes de reparación y, en acción colectiva, puedan contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades rurales de este país. Estas situaciones desafortunadas han sido aprovechadas por el reducto del Frente Primero para justificar su discurso ante la población, generar confusión y desconfianza. También, según se dice en la región, ha habido oficiales del Ejército que pretenden deteriorar las relaciones y vínculos entre habitantes y excombatientes de las FARC-EP.

Adicional a este contexto complejo y un tanto desalentador, vale la pena decir que el Programa de Investigación ha sido testigo de cómo el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación Marco Aurelio Buendía y las poblaciones de la vereda de Charras, poco a poco, han ido quedando una vez más relegados en la geografía regional y nacional. Si bien es cierto que desde la dejación de armas los y las excombatientes están en plena libertad de moverse, también lo es que se deberían garantizar unas condiciones mínimas para que la gente pueda iniciar un proyecto de vida económicamente sostenible en esos puntos de reincorporación.

Desde el 24 de noviembre el ETCR se ha declarado en emergencia a causa de un presunto daño en las plantas eléctricas. La falta de electricidad, además de dejar a las comunidades vulnerables en una oscuridad profunda, sin internet ni agua potable, no permite la refrigeración de los alimentos. Hoy 27 de noviembre han informado al país y a la comunidad internacional que, ante este panorama abrumador, han decidido abandonar el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación Marco Aurelio Buendía — Charras, Guaviare: “las necesidades no dan espera. Ya cumplimos 72 horas sin los servicios básicos; perdimos lo víveres frescos, las unidades sanitarias colapsaron; las mujeres embarazadas y las madres lactantes están muy preocupadas”.

El Programa de Investigación Guaviare, Ciencia y Paz comprende que si el proceso de reincorporación falla, no solo se les incumple a quienes decidieron creer y dejar las armas, sino que el resto de ejes acordados que podrían contribuir a mejorar las condiciones de vida de las comunidades rurales se embolatan a tal punto que su implementación va a ser un desastre evitable que, una vez más, contribuirá al reciclaje de todas las violencias. Invitamos a todos los colectivos, organizaciones sociales, centros de investigación y demás agrupaciones a pronunciarse y solidarizarse frente a la situación grave que se vive en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación Marco Aurelio Buendía — Charras, Guaviare, con el propósito de solucionar cuanto antes la difícil situación. De igual forma hacemos un llamado a las autoridades regionales para que de manera inmediata se pronuncien y puedan solucionar el presunto daño eléctrico cuanto antes.