En Vista Hermosa los Jóvenes trabajan por la paz territorial

Nicolás Uribe Rivera

Lorena Cruz Coral

Equipo Colombiano de Investigación en Conflicto y Paz (ECICP)

La construcción y el mantenimiento de la paz en Colombia se desprenden de la voluntad existente en torno a la generación de una cultura, sostenida sobre los pilares de la democracia, el respeto a la diversidad de pensamiento y la garantía de los Derechos Humanos. Lo anterior no es posible sino a través del tránsito de una sociedad determinada por las dinámicas de violencia hacia una sociedad diametralmente distinta, caracterizada por un ambiente de paz con justicia social.

En este momento histórico en el que la consecución y proyección de una paz estable y duradera se debe ver reflejada en todas sus arterias, se tendrá como pilar el propósito de impactar muchos aspectos de la vida tanto del Estado como de sus ciudadanos y ciudadanas. Los esfuerzos por alcanzar una salida política – dialogada del conflicto requieren de la voluntad de todos los actores involucrados (incluyendo la participación de las comunidades desde los territorios) por contribuir en la transformación de los aspectos que directa e indirectamente influyen en la persistencia de la confrontación, teniendo como horizonte la reconciliación y profundización de la democracia.

En este contexto de necesarios cambios políticos y sociales, son los jóvenes quienes están llamados a participar activamente en la formulación de alternativas encaminadas a sentar las bases propicias para cultivar la paz, promoviendo diferentes mecanismos para el desarrollo comunitario, a partir de sus iniciativas y la acciones colectivas- creativa, en contra vía de los escenarios de violencia e intolerancia anteriores.

Estas alternativas tienen que ir acompañadas indispensablemente por el diseño y apoyo institucional a favor de las garantías para asegurar la participación de los jóvenes en la gestión y satisfacción de las necesidades comunes. En consecuencia, buscar mecanismos de adaptación en la legislación nacional que den sentido y permitan la promoción del servicio social para la paz, para que en un futuro no muy lejano, esta labor juvenil comunitaria sea una alternativa real al servicio militar obligatorio.

En ese sentido, El Equipo Colombiano de Investigación en Conflicto y Paz (ECICP) y la Fundación por la Defensa de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario del Oriente y el Centro de Colombia (Fundación DHOC), en cumplimiento con sus misiones institucionales ven con gran entusiasmo la firma del acuerdo final entre el Estado y la insurgencia de las FARC-EP. Es este acuerdo el que ha permitido que los y las jóvenes, así como la comunidad en general, tengan la posibilidad de ejercer un compromiso con su comunidad y territorio en la construcción de la paz y el resarcimiento de los efectos del conflicto.

En ese contexto surge el proyecto “Servicio social para la paz: construyamos paz. Caminos Alternativos a la guerra”, el cual tiene por objetivo promover la participación política y ciudadana de los y las jóvenes estudiantes del municipio de Vista Hermosa en el Departamento del Meta. El proyecto se fundamentó en los ejercicios de identificación y apropiación territorial, sensibilización sobre derechos fundamentales, conocimiento de los acuerdos de paz y el diseño de iniciativas que proyecten el futuro del municipio. El ECICP y la Fundación DHOC definieron este proceso de formación comunitaria como planeación prospectiva.

Para el desarrollo del proyecto la concepción que se estableció sobre participación política y ciudadana fue determinante, en cuyo objetivo general se definió la importancia de la organización y la planificación en la edificación de la paz territorial. Es así que la participación política en Colombia se entiende como aquella que implica un proceso social resultante de la acción intencionada de individuos y grupos, en búsqueda de metas específicas y en función de intereses diversos y tramas concretas de relaciones sociales y de poder. Sería entonces, un proceso en el que diversas fuerzas sociales, encaminadas al alcance de sus respectivos intereses, que pueden ser de clase, de género o generación, intervienen de manera directa o por medio de sus representantes en el desarrollo colectivo. Esto con el propósito de poder mantener, reformar o transformar los sistemas vigentes de organización social y político. (De Zubiria Samper 2013).

De acuerdo con lo anterior, el ejercicio democrático entendido desde esta perspectiva se ha ido convirtiendo en un modo de vida constante y cotidiana de transformación y apropiación para cada uno de los niveles de todas las actividades de las y los jóvenes. El proyecto procuró, entonces, despertar una conciencia colectiva de participación a partir de la necesidad de democratizar todos los escenarios de la vida de las comunidades y sus territorios, con el propósito de abrir espacios de participación directa en la toma de decisiones colectivas o que influyen de alguna manera su colectividad.

En concordancia con esta perspectiva, Sandra Carolina Bautista (2013) esgrime que el poder se construye desde los procesos organizativos de base, convergiendo para expresarse en las instituciones de gobierno y Estado, edificándose desde lo social fundamentalmente. Es entonces que a partir de una relación de mutua determinación entre lo político y lo social, la participación política social y popular de las y los jóvenes de Vista Hermosa contribuyó, primero, a fortalecer un proceso de construcción de poder comunitario; y, segundo, a comprender que la toma de decisiones debe implicar un ejercicio colectivo de participación, debate y consenso, a partir de las preocupaciones colectiva y no solo individuales.

Durante la realización del proyecto “Servicio social para la paz: Construyamos Paz. Caminos Alternativos a la Guerra”, fueron las y los jóvenes quienes -a través de las herramientas metodológicas- desarrollaron iniciativas que proyectan la participación juvenil en el territorio para la transformación de situaciones que ellos mismos identificaron como críticas. A través de temas relacionados con el arte, el ambiente, la memoria, entre otros aspectos, se generaron propuestas en pro de la construcción de paz en territorios donde la violencia fue escenario cotidiano.

La metodología participativa utilizada generó aproximaciones más certeras al territorio a través de la cartografía social y el mapeo de actores. Los jóvenes en Vista Hermosa lograron identificar escenarios de incidencia importantes en el municipio, incluso algunos espacios que algunos no conocían. El proceso formativo generó un espacio para reformular y resignificar las concepciones que tenían acerca del espacio que habitan. Igualmente, se lograron identificar los principales actores tanto institucionales públicos y privados como particulares que influyen en las dinámicas de organización del territorio. Estos pasos fueron fundamentales para lograr ubicar problemáticas desde ellos mismos, y poder esgrimir alternativas e iniciativas que en la medida de lo posible resolvieran parte de estos fenómenos que decidieron resaltar.

Durante los últimos meses, el aprendizaje ha sido mutuo: el ECICP y DHOC se encontraron en un escenario que alimentó la esperanza de seguir fortaleciendo procesos de participación comunitaria con miras a buscar en los jóvenes gran parte de la posibilidad de cambios efectivos en pasos transitorios como el que atraviesa el país; fueron ellos quienes nos enseñaron a no perder el espíritu jovial y crítico, ni tampoco las ganas de descifrar soluciones ante las adversidades que se presentan. Contar con la juventud para la formulación autónoma de iniciativas de paz como alternativa a la guerra, es un paso imprescindible. En este proceso, los jóvenes lograron un mayor empoderamiento del territorio durante y después de la ejecución del proyecto.

Uno de los retos más grandes que tiene el Acuerdo General firmado entre el Gobierno y las FARC-EP, consiste en lograr aterrizar y concretar los puntos acordados en las regiones. Esto implica que la construcción de la paz debe estar estrechamente ligada a las necesidades y fenómenos históricos que han determinado el desenvolvimiento del conflicto. Es indispensable contar con la participación de las comunidades y de los pobladores de dichos territorios, pero sobre todo con la de los jóvenes quienes han podido vivir parte de dicha confrontación, y además, quienes son la esperanza para la conformación de un nuevo país, a partir de sus necesidades y preocupaciones, inscritas en procesos colectivos y comunitarios de sus generaciones anteriores.

Bibliografía

Bautista, S. (2013). “La paz como construcción social. Papel de la participación social y popular”. En J. Estrada “Solución Política y Proceso de Paz en Colombia. A propósito de los diálogos entre el gobierno y las FARC-EP”, págs. 172-196.

De Zubiria Samper, S. (2013). “Reformas políticas para arraigar la paz en Colombia”. En Jairo Estrada “Solución Política y Proceso de Paz en Colombia. A propósito de los diálogos entre el gobierno y las FARC-EP”, págs. 141-170.

Equipo Colombiano de Investigación en Conflicto y Paz (2014). “Catatumbo; Un territorio en disputa. Notas aproximatorias al conflicto”. Corporación Honorable Presbiterio Central. Bogotá, Colombia.