ASOTRACAGUA continúa trabajando en el proceso de implementación

Programa de Investigación Guaviare, Ciencia y Paz

Fotografías: Cortesía de ASOTRACAGUA 

La Asociación de Trabajadores Campesinos de la Región del río Guaviare (ASOTRACAGUA) continua trabajando en el proceso de la implementación de los acuerdos de paz pactados en La Habana, entre la guerrilla de las FARC-EP y el Gobierno Nacional. Consientes de la oportunidad significativa que tienen las comunidades rurales de este país, históricamente empobrecidas y marginadas a causa de las dinámicas del conflicto armado interno, ASOTRACAGUA y otras asociaciones campesinas, indígenas y afrodescendientes han asumido el proceso de implementación con entusiasmo, dudas y, sobre todo, con expectativas sobre cómo va a ser su futuro inmediato, en un contexto complejo y desafiante.

Saben que por primera vez, al menos desde las perspectivas que ofrece la institucionalidad, podrán participar de la toma de decisiones en el ordenamiento territorial de sus regiones. Por primera vez, al menos en el papel, las comunidades rurales de este país tendrán la oportunidad de decidir cómo es que les gustaría vivir dignamente. La apuesta colectiva es, por supuesto, que los acuerdos sean una realidad cotidiana en la vida de todas las comunidades afectadas directa o indirectamente por la confrontación armada.

En el caso particular de la región del río Guaviare los desafíos son altos: por un lado, la sustitución de cultivos de uso ilícito no podrá ser efectiva mientras el Gobierno no ofrezca las garantías necesarias de sustitución, en la compra y venta de los alimentos y/o productos que resulten de los proyectos productivos, alternos a la hoja de coca.

Para ello, el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PENIS) y los Componentes de los Planes Integrales Comunitarios y Municipales de Sustitución y Desarrollo Alternativo (PISDA) tienen que generar las condiciones de confianza para que los cultivadores tengan la posibilidad real de desvincularse de una vez por todas de las labores asociadas al cultivo y procesamiento de pasta de coca.

Además la sustitución no se puede echar andar sin la transformación estructural de las regiones más marginadas y estigmatizadas, acordada en el punto 1. Reforma Rural Integral. Es preciso legalizar todos los predios que las comunidades han trabajado desde hace más de 40 años y asignarle tierra a quienes nunca la han tenido o han sido despojados de ella. Los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) son una herramienta fundamental para que las comunidades participen en los planes de ordenamiento de sus territorios de acuerdo con sus intereses, necesidades y proyecciones.

Y, por el otro lado, además de garantizar los medios para concertar una sustitución efectiva, el Gobierno debe hacer su mayor esfuerzo político para garantizar el ejercicio de los derechos a la participación de las comunidades, sin ningún tipo de retaliación ni por parte del Estado ni por ningún grupo armado.

Por su parte, las comunidades cumplen y asumen su responsabilidad histórica en el proceso complejo de implementación de los acuerdos de paz. Se organizan, discuten y planean sus proyectos de vida para seguir habitando sus territorios de una manera digna, ambiental y económicamente sostenible.

El 15 de agosto, en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación de Colinas asociaciones campesinas, indígenas y afrodescendientes de la región del río Guaviare se reunieron para plantear posibles soluciones a los conflictos ambientales y territoriales, en el marco de la implementación de los acuerdos de paz. Además se trataron temas como el fortalecimiento de la Zona de Reserva Campesina del Guaviare y se inició el trabajo preparatorio para concertar la firma de un pacto ambiental a nivel regional para mediados de septiembre.

En este encuentro participaron la Asociación de Trabajadores Campesinos de la Región del río Guaviare (ASOTRACAGUA),  La asociación de Trabajadores Campesinos y Productores de la región del río Guayabero (ASCATRAGUA), Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC), la Mesa Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo (MIA), entre otras asociaciones.

El 18 de agosto, campesinos y campesinas de la vereda de Charras — Guaviare y la comunidad indígena de la vereda Caño Negro — Guaviare se reunieron con el propósito de concretar un acuerdo con las asociaciones pesqueras de la región. En este encuentro, además participaron La Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y el Oriente Amazónico (CDA) y la Autoridad Nacional  Acuapultura y Pesca  (AUNAD). Allí se trataron temas de vital importancia para el plan de vida de la región, tales como la tala indiscriminada, la pesca con fines comerciales, la caza descontrolada de especies nativas y la minería ilegal.

Luego de la reunión queda claro, una vez más, que las comunidades rurales de esta región han cuidado el ambiente y sus animales desde hace mucho tiempo, mediante sus regulaciones en las Juntas de Acción Comunal. Hoy día siguen comprometidas con el cuidado y la preservación siempre y cuando puedan vivir de manera armónica y participativa en esos ecosistemas.